La estimulación temprana o atención temprana, fomenta
principalmente el desarrollo psicomotor del bebé, así como su desarrollo
cognitivo; a través de actividades donde ellos se divierten para facilitar sus
aprendizajes futuros.
Esta técnica se realiza desde el nacimiento del bebé hasta
los 6-7 años, porque es en este período donde se va desarrollando la estructura
del pensamiento y la personalidad del niño.
La intención es que a través de estas actividades
estimulantes, el bebé o el niño vaya desarrollando autonomía e independencia;
así como su psicomotricidad, habilidades cognitivas, sensoriales y de lenguaje.
Aquí radica la importancia de la estimulación temprana.
Los objetivos del programa irán cambiando de acuerdo al
desarrollo y logros del niño, con el fin de estimular su desarrollo motriz,
cognitivo, emocional y social.
Al comienzo, lo primero que se busca reforzar es el vínculo
emocional del bebé, siempre respetando su espacio. Posteriormente se trabajan
áreas como:
- Motricidad gruesa
y fina: su objetivo es que el niño(a) logre el control de sus músculos para que
pueda coordinar sus movimientos libremente.
- Lenguaje: ayuda en
la comprensión de su lenguaje para poder expresarse a través de él.
- Cognición: trabaja
el intelecto del bebé.
- Personal y
emocional: trabaja la independencia del niño en actividades cotidianas como
alimentarse y vestirse.
- Social: le
facilita al niño los elementos necesarios para desarrollarse en su entorno.


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